
Sabemos que ya no hay "tabúes", pero también sabemos que se habla de todo, y es bueno por un lado, porque se han derribado los impedimentos en la comunicación de padres e hijos, de pares, etc., pero la manera en que se tratan algunas temáticas no son edificantes, ni se basan en sólidas fuentes, y uno de los tabúes que se han echado a un costado es "el sexo", y del sexo se habla con mucha soltura, con poca seriedad y nada de profundidad.
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