La sanidad nunca ocurre fuera de la intimidad con Cristo
La sanidad de nuestra herida fluye de nuestra intimidad con Él.
Si estamos en la búsqueda del verdadero Yo, eso sucederá cuando nos entregamos por completo a Cristo.
Dificilmente, quizá nunca, encontraremos nuestra esencia, nuestro Yo; cuando lo busquemos, aún si hacemos todas las peripecias, estrategias mas descomunales.
La búsqueda, pero el encontrar al Yo verdadero se concretará luego que te entregues absolutamente a Dios.
Dios necesita tu autorización para ir quitando capa a capa, como en una cebolla, todas las máscaras, justificaciones, mandatos, hábitos, etc., que fueron impuestos en tu vida y te definieron como tal, eso como lo que te consideras aún a ti mismo.
La realidad de quién eres solo será descubierta y podrás vivir en ella al tener una relación absolutamente íntima y constante con Dios.
Su Espíritu viviendo en armonía con tu espíritu, dará como resultado una vida absolutamente libre, sana y con propósito.
Tu cuerpo funcionará de acuerdo a cómo esté tu espíritu, tu alma reaccionará y elaborará emociones, sensaciones y pensamientos de acuerdo a cómo esté tu espíritu.
Enfermedades, pecados, reacciones equívocas, sentimientos indeseados y mas cosas resultan de un espiritu que está lejos de Dios.
Muchas veces en nuestro proceso de sanidad o de liberación, y sabiendo la necesidad de que Dios tenga parte en nuestro tema, hacemos cosas como un trueque, pensando que podemos ganarnos algo de parte de Dios. Dios no está esperando que dejemos de mirar pornografía para que Él nos quite para siempre el deseo, sino que espera nuestro corazón-mente-espiritu para hacer su habitación para siempre y desde allí transformar nuestra vida. Si bien es necesario que nosotros como débiles, adictos, inclinados al mal hagamos el esfuerzo por abandonar el pecado, Dios espera que nosotros nos brindemos, nos entreguemos, nos consagremos totalmente, y constantemente a Él. Lo anterior, de alguna manera sería hacerlo en nuestras fuerzas, sin darle participación a Él.
Dios se alegra de eso, pero queda inoperante, y no se preocupa tanto por los pecados nuestros, Él finalmente ya los enterró en el fondo del mar, ya los clavó en la Cruz, ya no los reconoce como tales, Él hizo todo eso por los pecados pasados y los futuros, pero en todo caso Él anhela celosamente nuestro corazón, para desde ahí dirigir nuestros pasos hacia la santidad que permitirá que lo veamos constantemente.
Las estrategias para abandonar las adicciones podrán ser muchas y esperamos que todas den el resultado anhelado, pero pensemos en adquirir técnica, una técnica que nos ayudará en todos los casos a enfrentar la adicción.
Recordemos que para adquirir técnica es indispensable ser obedientes, la obediencia, y perseverancia y consecutividad dan como buen resultado el logro por ese esfuerzo, ese logro se traduce en técnica. La técnica que adquiere cualquiera que trabaja con su cuerpo o en el aprendizaje de lo que sea.
Quien se ejercita en una disciplina cuando llega el momento de la competición tendrá seguridad en sí mismo porque ya ha practicado a través de la disciplina diaria. Horas de aprendizaje-disciplina-obediencia-exactitud dan como resultado la técnica, y la técnica nos da poder, no es lo mismo saltar una valla con inseguridad por falta de técnica, que intentar saltarla con la técnica que nos da la seguridad y el poder de hacerlo.
Disciplina/obediencia = técnica
Técnica/disciplina := seguridad
Técnica/seguridad = poder
Poder/seguridad/técnica = libertad
Cuando podemos ver a un atleta desplazarse con libertad, firmeza, seguridad y poder, notamos que la técnica que tiene es lo que lo hace posible.
En esos momentos seguramente no observamos, porque no podemos, lo que lo llevó a ese logro, pero él sabe por dónde tuvo que pasar, cuántas cosas fueron resignadas, cuánto tiempo fue invertido, cuánto cansancio le provocó, pero finalmente llega a la meta, con la técnica que le dá el poder y la seguridad y libertad de lograrlo.
Muchas veces gastamos nuestra energía de manera que no se logra un producto consistente. Debemos fijarnos si la energía que utilizamos no la estamos depositando en un recipiente que no tiene fondo, en baldes que estén agujereados, en nuestro corazón que hace agua en algún lugar. Inconsistencia emocional producto de una inestabilidad espiritual producirán que lo que depositamos se escurra fácilmente.
Debemos volver a revisar el deseo de nuestro cambio hasta dónde puede llegar. Si es un deseo que incluye la obra de Dios, si es una acción que involucra nuestra limitada perseverancia. Si en el deseo y esfuerzo por lograr la sanidad total y permanente está incluída toda nuestra vida podremos ver resultados positivos y con un fruto que permanecerá.
Nuevamente viene la pregunta: estás dispuesto a continuar.? Hasta cuánto pondrás de ti mismo.?
Hebreos 12:4 dice: “ aún no habéis resistido hasta la sangre combatiendo contra el pecado”
Agujeros en el balde: pecados ocultos. Coqueteo con el pecado. desafiar al diablo. Pecados sin confesar. Pensamientos indebidos. Habituarse al pecado y desentenderse de Dios.
Advierteme Señor de mi propia debilidad y autoengaño. Quiero ser libre..!!
Ayúdame Señor a usar de la libertad que Cristo me otorgó a partir de la Cruz.
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